¿Desde dónde quieres vivir: media naranja o naranja completa?

John LennonEn el anterior artículo: “Este 2015 encontrarás a tu media naranja” trataba la idea de encontrar a nuestra media naranja. Quise reflejar que ya somos una naranja completa y no hace falta hallar algo o alguien externo a nosotros para que nos complete. También señalé los riesgos de apego emocional que se pueden derivar de vernos incompletos. Algunos de vosotros me habéis sugerido que desarrolle más el tema y explique cómo conseguir conectar con nuestra “naranja completa”. Oído cocina 🙂

A mi entender, podemos vivir la vida desde dos perspectivas: desde el miedo o desde el amor. Veamos cada uno de los dos enfoques:

Vivir desde el miedo (o ser media naranja)

El corazón se cierra. Nos protegemos del dolor y de responsabilizarnos por él, a través del control o de la resistencia a ser controlado ante el miedo. Buscamos la felicidad en cosas externas. Creemos que somos víctimas de las elecciones de otros. Creemos que podemos controlar los sentimientos y el comportamiento de los demás. Nos juzgamos a nosotros mismos y a los demás como correcto o incorrecto, bien o mal. No estamos dispuestos a abrirnos a un guía espiritual o conectar con nuestro niño interior. Invertimos en el resultado y creemos que podemos controlarlo. Evitamos responsabilizarnos por nuestros sentimientos con un comportamiento protector, adictivo y controlador.
Desde el miedo te desconectas de ti mismo y surgen diferentes adicciones:

  1. Adicción a manipular: enfadarse, culpabilizar, interrogar, criticar, hablar mal, estar a la defensiva, rechazar, ser arrogante…
  2. Adicción a la gente: atención, aprobación, amor, conexión, romanticismo, sexo… para evitar sentir la ansiedad del dolor.
  3. Adicción a actividades o cosas: Televisión, ordenador, móvil, cotillear, estar muy ocupado, deportes, leer, meditar, masturbarse, dormir, auto-criticarse…
  4. Adicción a sustancias: drogas, alcohol, nicotina, comida, azúcar, cafeína,… Desde el miedo te sientes inseguro y en peligro. Interiormente te sientes: triste, deprimido, solo por dentro y por fuera, víctima, impotente, indefenso, ansioso, vacío, adormilado, insatisfecho, avergonzado, culpable, indigno, atrapado, dando vueltas en círculos…

En las relaciones se crean co-dependencias: sistema cuidador/cuidado, dependiente, desconectado, distante, incapaz de dar apoyo al otro, conflictivo, enfadado, culpabilizador, atrapado en luchas de poder, violento, deshonesto, incapaz de dar o recibir amor…

Vivir desde el amor (o ser naranja completa)

El corazón se abre. Aprendemos con el espíritu/amor incondicional a amarse uno mismo y a los demás frente al miedo. Buscamos la felicidad en nuestro interior. Sentimos compasión: primero hacia nosotros mismos, nuestros propios sentimientos y luego hacia los demás. Deseamos responsabilizarnos por nuestros propios sentimientos y comportamientos. Sabemos que tanto nosotros como los demás tenemos buenas razones para nuestros sentimientos y nuestro comportamiento. Tenemos verdadera curiosidad por conocer nuestros miedos y falsas creencias. Estamos dispuestos a contar toda nuestra verdad sin culpa ni juicios. Estamos dispuestos a arriesgar a otros antes que perdernos a nosotros mismos. Desde el amor te conectas:

  1. Estás dispuesto a sentir el dolor/miedo y a responsabilizarte de tus sentimientos y seguridad
  2. Intención de aprender sobre el amor y el miedo. Abre el corazón a la compasión y te conviertes en adulto amoroso.
  3. Te escuchas a ti mismo y dialogas con tu Yo herido. Exploras los miedos, las falsas creencias, los recuerdos y el comportamiento resultante que causa tu dolor. Exploras tus talentos y aquello que proporciona alegría a tu Yo interior.

Desde el amor te sientes seguro y a salvo. Interiormente te sientes: Poderoso, confiado, en ti mismo, libre, auténtico, integrado, orientado a servir, agradecido, alegre, en paz, sereno, creativo, curioso, apasionado, vivo, juguetón, espontáneo.
En las relaciones te sientes parte de un círculo creciente de amor. Interdependiente (la relación interdependiente implica que todos los participantes sean emocional, económica y/o moralmente “independientes”), apoyando, fortaleciéndose el uno al otro. Respetuoso, amable, delicado, apasionado…

Ahora nos quedaría la pregunta del millón, ¿cómo pasar de un estado a otro? Es lo que trato de hacer en los procesos de coaching cuando acompaño a mis clientes. Si deseas dar ese paso, te puedo acompañar.

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